¿Quién tiene la culpa, Mino?


“De hecho nuestros sacerdotes se encuentran, prácticamente, en los cinco continentes. Por eso se puede decir: de los Apeninos a los Andes, a las Montañas Rocallosas, a los Urales, al Kilimanjaro, al Himalaya, a los Cárpatos, a Central Range... y también se puede decir: del Tíber hasta el Río de la Plata, al Amazonas, al Hudson, al Yang–Tse, al Dnieper, al Moscú, al Volga, al Jordán, al Nilo, al Berbice, al Sepik... y también del Mar Tirreno al Mar Rojo, al Mar Caspio, al Mar Báltico, al Mar Caribe, al Mar de China, al Mar Muerto, al Océano Atlántico, al Pacífico, al Mar de Bismark....”.


Homilía predicada por el R.P. Carlos Miguel Buela, IVE,en Ponzano Romano, a la comunidad sacerdotal del IVE y a sus feligreses de la parroquia, el día 12 de octubre de 1997.

No sé lo que piensan ustedes al respecto, pero a mi entender el principal mal que acarrea la Iglesia desde hace ya un largo tiempo es la inversión de roles. El cambalache eclesial que significa ver en los altos puestos de jefatura individuos de la más asnal naturaleza, llenos de soberbia y prepotencia, ha de ser, quizás, el último estado en que un organismo cae antes de su disolución o reintegro.


De la Iglesia docens, no vale la pena hablar. Clarísimos se oyen los rebuznos desde la Montonera, ululares bárbaros de malones devenidos en cortes obispales.

Comentaré, sucintamente, un escrito arto curioso. No creo halla en la literatura jesuítica moderna un exponente más acabado de fariseísmo, estafaduría y cinismo, todo junto, en un solo combo. Sí, lector: me refiero a él, ¿quién más podría ser?

El texto de marras lo podrán ustedes mismos consultar en la página kukusa: Acerca de quienes estuvieron con nosotros.

Rápidamente, transcribo lo principal:

“Quienes estuvieron algún tiempo viviendo con nosotros: en general, salieron por alguno de los dos motivos siguientes: a- Vieron que no tenían vocación; b- Se les dijo que tenían que salir porque no se le veía idoneidad para nuestra Congregación.

Quienes fueron miembros de votos temporales: como se sabe pasado el término temporal de los mismos quedan liberados de sus promesas; si deciden terminar la experiencia religiosa antes del término temporal deben pedir dispensa a quien corresponde.

Quienes fueron miembros de votos perpetuos: Aquí no hay la misma facilidad. Es materia de elección inmutable, como enseña San Ignacio de Loyola [171-172], pero con grave causa la Iglesia concede el indulto de salida del Instituto. No se puede tener en nuestras comunidades a nadie que no lo quiera, porque los males serían más grandes.

Quienes fueron, además, miembros como sacerdotes ministeriales:

- Hay quienes han ido a otros Institutos y otras Diócesis y siguen ejerciendo, dignamente, el ministerio. Como se decía en España “ancha es Castilla”, en todas partes de la Iglesia se puede dar gloria a Dios y trabajar por la salvación de las almas. De hecho algunos de ellos nos piden predicaciones, hacen ejercicios espirituales con nosotros, nos envían vocaciones, están haciendo fundaciones, etc., es decir, mantenemos con muchos muy vivos los vínculos fraternos.

- Otros dejaron el sacerdocio (son los casos, humanamente, más dolorosos): entre estos, algunos regularizaron su situación con la Iglesia, otros no sabemos.

Ceguedad. Culpable ceguedad de este fatuo, de este tonto que no se sabe tonto y quiere gobernar encima (o hacer – que – gobierna) a otros (Castellani). Y aquí el “tonto” no es sinónimo de “pobrecillo”. Tómese más bien como de estúpido, o necio.

En general, dice Mino. En general mide las almas, escudriña las conciencias y maneja los destinos. En general manda curas a la loma del mongo, más solos que loco malo. En general están donde están. Pregunto, en general, ¿cuántos "se fueron" por negligencia de los “superiores”? ¿Saben qué cosa responde Buela? “Lo que nunca debemos olvidar es vivir el precepto de la caridad y pedimos perdón si alguna vez hemos faltado, queriendo o sin querer”. En dos líneas intenta dejar en claro que puede haber habido errores, que pueden haber fallado los juicios de idoneidad, que pueden haber forzado conciencias, que pueden haber fabricado vocaciones, que pueden tener culpa. En general, ellos pueden.

¿Y dónde están los desaparecidos? No sabemos, responde Buela. De algunos sabe, y los oculta. De otros ignora, y se lamenta. ¿Se lamenta? Si alguien tiene tripas, lea completo el texto. Verá que el lamento no existe, que en realidad la culpa de todo la tienen los que no perseveraron, los que no confiaron.

¿Dónde están? Busque, “padre”, a sus hijos espirituales por algunos de los riscos de los Apeninos, o en las estepas rusas, o en los desfiladeros del Kilimanjaro. En fin, busque y rebusque, porque ustedes están en todos lados. En general hallará alguno, pero corra antes que empiece el parricidio.

Mas, al fin de cuentas, como el Minotauro tiene prepotencias universalistas, por pura compasión para los culpablemente caídos, agrega: “Además, salvo que alguno no lo quiera, los seguimos considerando como miembros de la Tercera Orden, participando del tesoro espiritual de nuestra familia”. Pero, ¿¡quién querrá quedar fuera del festín familiar del IVE!? Porque una vez que se probó el caldo negro del Chañaral, señores, yo se los aseguro, un antes y un después nace en la vida.

Sé de un pobre recién ordenado, que sentado en un rincón mientras sus compañeros “festejaban”, lloraba como un loco. Un sacerdote, viejo, que no kukú, se le acercó y le preguntó por la causa del lloro. El infeliz contestó: -“Yo no quería ser sacerdote”. Les aseguro que ese desdichado tipo, cuya ordenación, de hecho, no fue válida, no se olvidará jamás de la familia espiritual de Buela.

¿Quién tiene la culpa? -Sin duda, responde el Mino, ellos, los Generales.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Comentario de mi Domina al leerle la cita de Karloncho que encabeza el post: "Está jugando al TEG".
Yo ibba a decir que al Fuhrer, pero le queda muuuuuy grande.

Teseo dijo...

Muy bueno. Me ha alegrado la noche el comentario de su Domina. Vale.

el viñatero católico dijo...

Ja ja... realmente juega al TEG, moviendo soldaditoa de acá para allá... el tema que los barcos hundidos son personas de carne y hueso... y también alma. ¡Qué cosa jugar con almas! ¿no?
Que bueno sería ver ejemplos de quiénes dicen ellos que no tenían vocación y por eso salieron... cuál será la bara (no convencional) con la que miden la vocación de un tipo.
Me deja más tranquilo que diga papá K cuando habla de los que se fueron..."en todas partes de la Iglesia se puede dar gloria a Dios y trabajar por la salvación de las almas", ahora puedo dormir tranquilo sabiéndome salvo aunque esté en la vereda de enfrente... encima cita impropiamente el dicho: "ancha es Castilla", creo que poco se usaba en 1492 cuando echaron a todos los judíos del reino.
bueno, me hartó este tipo... me voy a chupar un vino para pasar esta amargura...
gracias Teseo y saludos de Dionis.