Llaga de la mano derecha


Comentario del R. P. Leonardo Castellani al libro de Rosmini “Las cinco llagas de la Iglesia”.


(Continuación)


La llaga de la mano derecha es el mal estado de los estudios en los Seminarios: no habilitan a los jóvenes para la acción moral y religiosa, fin del sacerdocio. La ciencia sagrada es una ciencia de salvación, por tanto una ciencia “tradicional”; que por tanto, no se puede trasmitir por libros; y menos por manuales secos, entecos y atrasados. Los Obispos de la primitiva Iglesia formaban a su clero, y sobre todo a su futuro sucesor a su lado, con la enseñanza viva, que es la enseñanza oral, llevada hasta la convivencia y trato familiar con el maestro; sólo así se trasmite la tradición y así se trasmitió la tradición apostólica: los mejores levitas vivían con el Obispo, eran “sus familiares”, aun se conserva el nombre. De él recibían el espíritu, la tradición, los carismas –todo lo cual no se puede recibir sino por la convivencia cordial con los grandes maestros del espíritu. “Solo los grandes forman a los grandes”.

Rosmini se alza contra “los jóvenes profesores de los seminarios”: los santos Padres han sido sustituidos por los teólogos, los teólogos por los profesores de teología, los profesores muchas veces por los improvisadores, macaneadores e irresponsables. La filosofía que se enseña en los seminarios no produce frutos; la teología es estéril, aburrida e ininteresante. “Las letras, reflorecidas en el siglo XV y XVI atrajeron a ellas la atención de los hombres, los cuales, abandonada la especulación por el deleite de la imaginación y del sentimiento, dejaron caer el nervio de la filosofía cristiana, la cual pereció, como primero había perecido la grandeza y plenitud de la exposición de la Sagrada Escritura” (nº 38). La Iglesia debe ser restituida al esplendor de su actividad docente.

Esto se obtendrá si se cura la llaga del costado: constituida por la desunión de los obispos.

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