Llaga de la mano izquierda


El comentario propiamente consta de cuatro hojas, doble faz, escritas a mano por el padre. Luego vienen ocho más, doble faz también, con extractos del libro de Rosmini y breves comentarios de Castellani. Esto último es más bien un plan de obra. De todos modos copio textualmente, que no me corresponde a mí ni tengo el talento para meter mano y “ordenar” el discurso del padre. Va una llaga por día, y lo mismo del “plan”. Que lo disfruten.



Comentario del R. P. Leonardo Castellani al libro de Rosmini “Las cinco llagas de la Iglesia”.


“Delle cinque piaghe della Santa Chiesa” es un libro escrito en 1832, publicado en 1846 y puesto en el Índice de Libros Prohibidos en 1848. Es un libro perfectamente ortodoxo: no hay en él ningún error en materia de dogma o fe. Al contrario, es un acto de fe; de demasiada buena fe.


Es todo él como un himno a la libertad de la Iglesia y termina en una profecía optimista sobre la paz que sobrevendrá entre el poder temporal y el espiritual cuando la Iglesia sane sus llagas. La profecía no se cumplió; y a él la Iglesia le quitó la libertad, por lo menos la libertad intelectual de investigar y de enseñar.


La Iglesia ha perdido en gran parte su libertad de enseñar –dice Rosmini- porque de hecho hoy no enseña el Evangelio. ¿Qué debe enseñar la Iglesia? La revelación cristiana solamente; pero para enseñar la revelación cristiana necesita enseñar otras muchas cosas, incluso filosofía. “Uno de los fines de mi vida ha sido proporcionar a la teología una buena filosofía” (1).


Las cinco llagas de la Iglesia son las siguientes; primera, la llaga del brazo izquierdo, constituida por la separación del clero y del pueblo, que mana sangre en el cuerpo místico de Cristo. “El culto sublime de la Iglesia de Dios está constituido por una conjunción del clero y del pueblo; para eso existe el clero”. ¿Y qué vemos? El clero hace el culto y el pueblo no participa activamente en el culto, guarda en él una actitud pasiva: está llevado en una lengua que el pueblo ya no entiende, sus símbolos grandiosos se le han vuelto incomprensibles, y algunas veces grotescos, el sacrificio no es una gran acción y emoción común sino un espectáculo frío y obligatorio, muchas veces aburrido. La gente va a misa porque está mandado bajo pecado mortal; por las dudas, no sea que exista de veras el infierno; total, cuesta poco y al salir siempre se encuentra algún amigo. Es como pagar la póliza de un seguro; la participación en el sacrificio incruento y esa poderosa “identificación afectiva” con el sacerdote, con Cristo y con todos los hermanos por consecuencia, que es el fin de la comunión, -y fue el efecto de la “cena” de los primeros cristianos- ya no existe. Decid vosotros si es verdad o no. Se ha reducido a una media hora de aburrimiento (anoser que se alivie con una buena charla, como hacen las mujeres) anoser que haya en el medio un tremebundo sermón sociológico o político acerca del “divorcio”; que entonces es hora y media.


La parroquia ya no es una familia espiritual, como lo fue antes (y como lo quería Peguy) sino una “clientela”. El cura no conoce a sus feligreses ni los feligreses se conocen entre sí, anoser un grupo de beatos y beatas que frecuenta el párroco, casi siempre con buenas intenciones. El que se aproxima a la barandilla recibe la comunión, así sea un criminal, un demente o un inbautizado. Yo mismo he dado la comunión durante muchos años a una vieja irlandesa, demente, que comulgaba seis o siete veces por día en diversas iglesias. Los fieles, la mayoría, no ven al párroco sino para los bautismos, matrimonios y extremaunciones, que se vuelven así meras “ceremonias mágicas”, ceremonias mágicas pagas: así lo nota Rosmini (pg. 82). De algo tiene que vivir el cura y la curia, por descontado. El cura entrega los “sacramentos”, o “misterios” a ciegas y Dios te lo depare bueno: se supone que la gente tiene conciencia…; pero ¿cómo la va a tener si nadie le enseña a tenerla?


El clero se ha vuelto una casta; pero una casta que ya no tiene solidaridad. Si un sacerdote es perseguido, aplastado o reducido a las peores miserias espirituales o corporales, que se arregle; sus hermanos en el sacerdocio se quedan tan tranquilos. Seguramente ha cometido algún delito o falta grave, puesto que Dios y las autoridades lo han castigado de ese modo. Sí, seguramente es un rebelde, un desobediente. No cabe duda.


Esta es la llaga de la mano izquierda, que mana sangre en el cuerpo de Cristo, sangre negra y hedionda: la disgregación del clero y del pueblo y del clero entre sí. Un “hermano” en el sacerdocio es mucho menos afectivo que un hermano carnal o un amigo seglar. La sociedad eclesial es mucho más dura y mecánica con sus ministros que las mismas sociedades civiles. Un sacerdote hoy día no puede ser buen amigo de nadie: no puede cumplir, por una razón o por otra, las leyes de la amistad: “fraile ni judío, nunca buen amigo” –dicen en España. Pero Jesucristo fue buen amigo.


[1] Introduzione a la Filosofía, libro I, cap. I, & 5.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Había leído una crítica similar, pero hecha muy al pasar, en el nuevo gobierno de Sancho, donde se hace referencia a que "el pueblo se aburre", o algo así.

Cuestión espinosa para los tradis anquilosados ésta que pone en evidencia Rosmini, avalado por Castellani.

En efecto, para algunos pareciera que el concilio y la reforma litúrgica cortaron de cuajo una Iglesia perfecta, en la que clero y feligresía eran una unidad armoniosa, y los fieles cuasi émulos de Ángeles adoradores.

Pero no che, parece que no era así, y me pregunto si la soberbia de algunos no puede desvirtuar el invalorable regalo del motu propio para ir a caer en el mismo estado que denuncia Rosmini.

Antes que jactarse de practicar el verdadero culto y despreciar cualquier otro, me pa que cada uno debería centrarse en valorar y conocer la misa de siempre, para no quedar pegados. Y para no espantar al resto.

W


En mi comentario a la entrada anterior, donde dice "estético", léase "ético".

Anónimo dijo...

Tuve que leer dos veces el principio, porque me sonaba raro que Castellani hubiera escrito en una hoja de fax, después entendí que era doble faz.

Y, sí, eso me pasa por ser corta de mente

Teseo dijo...

Anónimo/a:

Gentileza obliga: ya está corregido. Gracias.

Juancho dijo...

Me parece dificil encontrar la respuesta a lo del culto.

Porque, empezando con: "el latin no se entiende, el culto es aburrido, el pueblo no participa", aparecieron las guitarras, las panderetas, los aplausos, las misas "carismáticas", "estamos de fiesta con Jesús", etc...

Juancho.