Llaga del pie izquierdo


Comentario del R. P. Leonardo Castellani al libro de Rosmini “Las cinco llagas de la Iglesia”.


(Continuación)

La llaga del pie izquierdo es la servidumbre de los “bienes eclesiásticos”. No que la Iglesia no deba de tener bienes temporales, ni que el despojarla de ellos no sea un abuso latrocinal y sacrílego; pero los bienes de la Iglesia no deben esclavizar a la Iglesia: “i beni de la Chiesa non sono il Ben de la Chiesa, decía el santo Pontífice Pío X.

Los bienes de la Iglesia en otro tiempo estaban consagrados primero a la sustentación del cuerpo vivo eclesiástico, principalmente de los sacerdotes pobres, que suelen ser los mejores; después a la caridad con los hermanos; y por último al culto divino. Hoy día se ha olvidado eso; y los escasos bienes eclesiásticos son gastados muchas veces en cosas vanas y de pura apariencia, cuando no en cosas mundanas, como el fausto superfluo y hasta insolente de algunos malos curas y prelados. No es extraño que muchos gobiernos se hayan apoderado (inicuamente por cierto) de los bienes eclesiásticos; y que el pueblo no haya reaccionado ni poco ni mucho.

Rosmini hace la historia de la lucha entre el Pontificado y el Imperio de la Edad Media: la define como una lucha acerca de los bienes eclesiásticos; entre el poder civil, apoyado por el clero depravado que quería usar libremente de sus abundantes bienes; y el Pontificado, que quería empretinarlos en este punto.

Este gran “aperçu” histórico no carece de grandeza ni de profundidad: la intuición filosófica del Roveretano lo lleva a ver de una vez el núcleo vital de un complicadísimo proceso histórico.

Muchísimas más cosas podrían decirse de este libro desconocido de Rosmini, que no carece tampoco de algunas angelidades e ingenuidades. Es posible que Dios nos haya llevado en el invierno de 1947 a Roma para poder leer este libro, rarísimo hoy día (y sobre todo entenderlo) en la “Biblioteca Nazionale, reserva, sez. 6, n. 146, 3º, I”. Nos robusteció la fe.

Varios libros parecidos al de Rosmini, y escritos algunos con la misma sinceridad y desapasionamiento, aparecieron en este tiempo: como las “Observaciones” del Cardenal Manning, las “Notas sobre el Catolicismo en Inglaterra” del Cardenal Newman, la exposición de los obispos alemanes, encabezados por Schwarzenberg en el Concilio Vaticano, -al cual se puede agregar el monólogo del “Santo” al Papa en la novela homónima de Fogazzaro, que está inspirado en ellos; pero ninguno tiene la importancia del de Rosmini.

El teólogo alemán Paulus Simon, en su libro “Das Menschliche in der Kirche Christi” (Herder, Freiburg, 1949), recientemente traducido entre nosotros, expone las ideas de Rosmini, a las cuales llama “quejas” (y no lo son) y dice que Rosmini escribió para el “momento italiano” y no para la Iglesia universalizada en el tiempo y en el espacio. Agrega que las “quejas” de Rosmini hoy día no tienen valor, y algunas son hasta risibles.

Las quejas de Rosmini tienen más valor hoy día que nunca; y si son risibles o no, dependen del humor del que las lea. Aquí en la Argentina no hacen reír a ninguno.

Las cinco llagas de la Iglesia hoy día son verdaderos desastres. Serán desastres invisibles, sea. Pero todos los desastres visibles provienen siempre de algún desastre invisible; y a los que ven los desastres invisibles, hay que hacerles caso.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Interesante discusion sobre las llagas de la Iglesia y Castellani en http://infocatolica.com/blog/espadadedoblefilo.php/1003230220-castellani-y-las-llagas-de-la