Aniversario


Se cumplen hoy veintinueve años del fallecimiento del R. P. Leonardo Castellani.
Caray, no sé qué escribir. Quizás no tenga que escribir nada, y quedarme así, tranqui como estoy, releyendo el monumental bodoque verde de Randle.

Pero un pensamiento me embarga, y lo quiero compartir con ustedes.

Imaginen ustedes que conozcan, con visión intelectual natural y profética, los derroteros que, no sólo nuestra violada patria, sino el siglo entero tomarían. ¿No caerían de sus butacas, catalépticos, gritando -¡ya chabón, corta la cinta que no puedo ver más!?

Yo creo que el padre se cayó varias veces de la butaca. Y se hizo pomada.

La visión profética comportó en su alma un verdadero combate. Un regateo entre el Tipo que proyectaba la película y el espectador.

-Si querés que vea esta tremenda cinta, dejá al menos que pueda comentárselas a los pobres venideros. Quizás si les adelanto algo del trailer, claro que no la parte final, eso nunca se hace, se preparen para sus peores escenas.

Y el Tipo del fondo, que no se ve nunca en el cine, pero maneja el proyector infaliblemente, se lo concedió. Mas no sin grandes pruebas y sobresaltos a lo largo de todo el film, ya que las escenas eran también parte del argumento de su vida.

Y así, los mismos personajes de la visión se iban encarnando en su alma, las mismas debilidades y quimeras de los protagonistas convivían con su misión de transmitir lo proyectado.


Infaliblemente se tenía que dar un porrazo. Todos los personajes del trailer se lo dieron, y él no podía ser la excepción. De los porrazos del profeta nadie quiere saber, porque el vidente tiene que ser inmáculo. Por eso “el libro verde del profeta” es un verdadero "bodoque de escándalo": relata la vida del visionario-espectador inserta en la misma corredera del proyector. La visión y el visionario se funden, porque este se sabe también parte de los personajes y el argumento.


Esta es la lección que nos legó el vate santafesino. La existencia corre como una cinta de vídeo: hay que verla, ya que no tenemos en nuestro poder el control para parar la máquina, mas sabiéndonos parte esencial del argumento del Escritor.


Nota bene: en homenaje al padre iremos publicando de a poco, en los sucesivos post, su comentario inédito al libro de Rosmini "Las cinco llagas de la Iglesia". Imperdible!

3 comentarios:

Violinista en el Tejado dijo...

Theseus, no nos maltrate, publique ya mismo los comentarios de Castellani sobre Rosmini!

Antonio dijo...

Espero ansioso el comentario al libro de Rosmini...

Anónimo dijo...

Así es la cosa, Teseo. Hay mucho fariseo que se rasga las vestiduras por el ladrillo verde, pero le diré que los bien predispuestos a la verdad lo acogieron como lo que es, un gran libro.
En mi opinión se trata de dos clases de personas:

Las que se han formado un sistema extrínseco a sí mismos, un saber completo acerca de la verdad, cerrado a cualquier modificación e incluso clausurado al conocimiento de la realidad. Viven cómodos allí en ese lugar. Quizás en el estadio estético del que dice Castellani que dice Kirkegor.

Y están los que hacen carne de la verdad. Los que la hacen pasar por lo más hondo de su ser, en permanente ascenso, o búsqueda si se quiere.

A los primeros no les gusta. A los segundos sí.

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