Liberati sunt



Ya arriba victorioso el hombre,

muerto, negro y enclavado;

trae en su mano la hecatombe,

para los infiernos subterráneos


La muerte malquista y vengadora,

cruel para el hijo desta carne,

ha gritado, ha muerto sabe

su reino antiguo de gloria otrora.


Mirad el campeón llegar a la puerta:

arráncala con ímpetu de cuajo.

¡Salid!, grita a Adán y a su Eva.

¡Hijos!, por mis llagas os vuelvo al Amo.


“Toca, Adán, este madero de aspereza,

hecho con el tronco de aquel manzano,

que soberbio y curioso de certezas,

profanaste al comienzo de los años”.


“Palpa, Eva, besa mi cuerpo santo,

que por ti de una hembra tomé.

Tú: caída flor en fiero pantano.

Mi Madre: por su “Si” os salvé”.


Uno a uno los padres del antiguo Israel

caían a los heridos pies del Campeón,

lágrimas y cantos en sus antiguas bocas,

para el Rey adalid, bandera y bastión.


Ya arriba victorioso el hombre

muerto, negro y enclavado;

trae en su mano la hecatombe,

para los infiernos subterráneos.

1 comentario:

el viñatero católico dijo...

Estimado Teseo... ¡FELÍZ PASCUA DE RESURRECCIÓN DEL SEÑOR! Excelente poema... un abrazo.