Ap. XII, 2



La madre que pare, para bien parir, para agotar el magnífico concepto de “parto”, debe sufrir, gritar, retorcer.


Madre de cesárea es madre moderna. El hijo sale flojo, como su madre.


(Aunque es necesaria la aclaración, para los que no comprenden la simbología: no hablo del “quod”, sino del “quo” conceptual. Aunque los tomistas argentinos no compartan esta divisio –yo no la comparto- me refiero a la esencia en la que se capta la cosa, no a la cosa misma en su esencia concebida (concepta: parida)


Es más madre la que se desangra en el grito de la vida, desesperada por la esperanza del niño suyo.


El médico es el ministro de la vida biológica, pasando por un matarife diplomado. En el parto es el peor enemigo, ya que consiente en el estertor de la hembra, estimulando la herida.


Finalizada la carnicería, es el pontífice humano, abrazando con su ciencia –¡ay del pervertidor de puentes!- los extremos que se unen: del vientre y mundo, mensurans et mensuratum.


Siempre se está seguro en el vientre, hasta que llega el momento de parir.


En el Apocalipsis la mujer que pare pare con dolor. Los padres hablan de la Iglesia –no todos- que en su declinar expulsará a Cristo como fruto precioso. Con dolor parirá, con mucho dolor.


Se viene un sacudón, uno más. No nos olvidemos del médico nuestro, el Pontífice, que está estimulando el parto. Es preciso sangrar, para que el Niño entre en nuestro mundo (mundillo). Sacarlo, limpiarlo, asearlo.


Mientras la madre contempla a su hijo, el médico vigila sus signos.


Roguemos por el médico.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno, comprendo a lo que quiere ir (menos mal que no ilustró con una foto de un parto, je, je). En todo caso, no me parece muy maternal la actitud de la mamá esa, sorry, porque seguro de que es una buena mamá, las apariencias engañan.

Eso de que sólo es más madre la que más sufre, está por verse; la Virgen dio a luz a Cristo sin dolor, y fue Madre con mayúsculas.

Además, hay partos naturales en que la mamá casi no sufre; y otros en los que esa misma madre sí que la pare; así que me parece muy buena la analogía, que también usó Nuestro Señor, pero tampoco nos vayamos a afirmaciones tan perentorias. Y con ese criterio, el padre no es padre porque no sufre dolores físicos.

En fin, reacciones epidérmicas.

La Negra

Anónimo dijo...

Theseus:

Me parece que quiso decir: el médico consiente (y no que el médico es consciente, aunque esperemos que lo sea).

Saludos.

Maestra Siruela

Psique y Eros dijo...

Le ruego me disculpe lo impertinente al tema de mi consulta, pero me enganché con una distinción menor de su texto y me encantaría aprender más al respecto. Me desayuna conque la distinción quod quo no es algo pacífico entre los tomistas. La aprendí de Maritain, en los grados del Saber, y nunca me pareció representar mayores dificultades, al menos como la usa Maritain aplicada al signo. Creo que él hablaba de Signo Formal (quo) y Signo Instrumental (quod). También recuerdo esa distinción está en varios textos de Santo Tomás, en algunas la aplica a la especie, en otras al verbo. En el primer caso agrega el quod mediando una “reflexio” (que convierte el quo en quod), en el segundo caso parece ser una característica más estable, del verbo digo...
Creo tener una teoría de cómo integrar todo, pero me encantaría aprender más sobre el tema. Por lo que me agradaría mucho conocer su pensamiento (no me gusta la palabra postura o posición, anquilosa el aprendizaje, inmediatamente nos hace saltar dentro de una trinchera a defender... ).

el viñatero católico dijo...

Buena analogía Teseo... aplicable a todos los verdaderos cristianos, que de una u otra forma, estén dispuestos a sangrar por defender la fe. Ojalá seamos uno de ellos. Está bueno pensar en el tiempo del parto: el natural es el tiempo de Dios; la cesárea es el nuestro, fruto de nuestras especulaciones... "sólo Él conoce el día y la hora" (Cf. Mt 24, 36;Mc 13,33-37; Mt 24, 23-25; Lc 12,35-40).