Schoenborn, ultimado por el vice-papa



Cuando las cosas parecen aclararse, y despuntar la verdad sobre los nubarrones, estas cosas nos abaten profundamente. No hace falta ser demasiado perspicaz para darse cuenta de la presencia de intrusos indeseados y nefastos en la curia romana, con un poder que raya lo “padrinezco”.



El cardenal Shoenborn ha visitado al santo Padre, para aclarar algunas palabras suyas, brindadas a la prensa, y referidas a la actuación del ex secretario de Estado vaticano, Ángelo Sodano.



El cardenal arzobispo de Viena, Christoph Schoenborn, había acusado abiertamente, el pasado 5 de mayo, al cardenal Ángelo Sodano, decano del Colegio Cardenalicio, de haber frenado la investigación de escándalos sexuales durante su época como secretario de Estado del Vaticano, entre 1990 y 2006.



Un palazo anterior se registra. El purpurado de Viena había acusado, ante periodistas austríacos, el 28 de abril, explícitamente a Sodano de haber impedido al entonces cardenal Ratzinger investigar en 1995 los abusos sexuales del entonces arzobispo de Viena, cardenal Hans Hermann Groër, obligado a retirarse y del que nunca se obtuvo un reconocimiento explícito de las acusaciones.



Las iras del purpurado austríaco se volcaron sobre las palabras del italiano, del 5 de mayo, que referían a meros “chismorreos” las acusaciones de las víctimas de abuso.



Lo asombroso de todo esto, es el tiempo transcurrido desde las declaraciones de Shoenborn hasta la “aclaración de las mismas”: casi dos meses. Mucho tiempo como para dejar pasar un “malentendido” que, de ser cierto, hubiera tenido que clarificarse inmediatamente, dada la repercusión mundial en los medios seculares. Por primera vez un jerarca de la Iglesia arremetía contra el cinismo de la gestión Sodano-Magno.



Y más trágico aun: una cadena de culpas y blanqueos que terminan en un lamentable mal-entendido por parte del cardenal austríaco: “La palabra “charlatanería” [“chiacchiericcio”] ha sido interpretada erróneamente como una falta de respeto por las víctimas de los abusos sexuales, por las cuales el Cardenal Angelo Sodano nutre los mismos sentimientos de compasión y de condena del mal, como se expresa en diversas intervenciones del Santo Padre. Tal palabra, pronunciada en el discurso pascual al Papa Benedicto XVI, estaba tomada literalmente de la Homilía pontificia del Domingo de Ramos y estaba referida al “la valentía que no se deja intimidar por la charlatanería de las opiniones dominantes”.



Por si fuera poco, la presencia del mismo Sodano en el capítulo de culpas, como el Padrino que vigila y mantiene la situación bajo control. Pero, por más que el Padrino se esfuerce en blanquear, todos sabemos lo que Shoenborn quiso decir, o mejor, LO QUE DIJO.



Cosas como estas son las que justifican 100% los allanamientos efectuados en los registros del arzobispado de Malinas-Bruselas. ¿Harán falta equipos de urólogos para sacar a la luz las aberraciones de la jerarquía maricota? Si es así, pues que lo hagan, se enoje quien se enoje, Papa o vice-papa, lo mismo da.



Pensar que nos asombrábamos, en nuestros estudios, de dos o tres papas en la historia, uno vero y otros “anti”. En fin, quizás nuestros hijos se asombren que en los libros futuros de historia se incluya un capítulo titulado “El Papa y su vice”.



P/S: ¿habrá IVE para rato?

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo

Estoy estupefacto.
Parecía imposible hacer un héroe de Schoenborn.
Casi lo han logrado.
Parecía imposible hacer de Benedicto XVI una versión derechosa de Pablo VI.
Esperemos que no lo logren.

Teseo dijo...

Ludovicus:

Hacer de Schoenborn un héroe es demasiado. Esta vez quedó mal parado.
Esperemos que no logren hacer de Sodano un fiel vasallo de su Santidad.
Y de Benedicto un defensor del Magno.
Esperemos que no lo logren.

Más allá de todo lo que se pueda especular, como dijo Cigoña: "Hay muchas cosas que no nos las cuentan" (http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2010/06/28/papa-schoborn-cardenal-viena-iglesia-religion-curia.shtml).

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

No sé Theseus.
Por lo que a mí respecta, Schoenborn ha dicho lo que todos sabemos: el rey está desnudo.
El cardenal Sodano está desnudo.

Anónimo dijo...

mmmm, comparto los miedos de Ludovicus, ante una trifulca entre dos alimañas hay que apalear a las dos, no a una sola.
Monseñor Fusilado.