La carta




La carta del cardenal primado argentino, que los medios se han encargado de comentar y cargar de intenciones integristas, ha dejado, me incluyo, con la boca abierta a más de uno. No llega al nivel de la arenga, como la del cardenal Cisneros ante los muros de Orán en 1509 y, con todo, los medios hablan del “fascismo” de Bergoglio, que llama a pelear la guerra santa contra Satanás. ¿Recuerdos de la famosa plática ignaciana de “las dos banderas”. Puede ser: el jesuita nunca olvida.


Pero inmediatamente hice un acto de contrición, y rogué al Señor perdonara mi estupidez.


Resulta que al primado, de una, así porque sí, por una infusión exquisita de caridad pastoral y arrojo avizor, se le ocurre romper con su vergonzosa conducta de años de traición a la verdad, de cobardía y prostitución con los baales de este mundo, para venir a erigirse en el capitán y adalid de las mermadas huestes católicas. A menos de una semana de sancionarse una ley a medio cantar, se le despierta el daimon y rompe a profetizar, cual otro Jeremías, sobre las ruinas de Jerusalén. ¡Pamplinas!


Ya se encargó Caponnetto de desmenuzar una por una las argucias cardenalicias, en su fino y no menos destructor comentario al Jesuita. Quien lea con dolor y pasmo las verdades que, por boca del mismo acusado, Antonio se encarga de verter, puede muy bien des-hipnotizarse y dejar la bobera para otro momento.


JB razona perfectamente, ve el mal y lo llama por su nombre, lo subordina al mando del Príncipe de este mundo. Sabe que Satanás existe y que es el homicida ex principiis. Y que él lo trae a cuento cuando se le dan las ganas. Y cuando no, no. Ya lo decía el refranero español: Gente de sotana, logra lo que le da la gana.


Son ahora los hijos de la educación universitaria argentina los que sancionan, con una coherencia sorprendente, las doctrinas que, virtualiter, se incluyen en los premisas de las oficinas de Puerto Madero, comandadas por JB. Sembraron vientos, cosechan tempestades.


Recuerdo una frase de Ludovicus, a raíz de la carta de renuncia de Buela, que, dicho sea de paso, aun respira. “Esa carta, esa carta: pesa más que una lápida de mármol”.


Si JB muere, si el plazo se le cumple, y deba retirarse al ostracismo, se encarga aquí muy bien de dejarnos su epitafio. “esta guerra no es vuestra sino de Dios” (dicho sea de paso: cita de memoria, y rápido: ¡se le escapó el posesivo arcaico”)


Porque más claro que todos los obispos argentinos, el cardenal primado arrebató, con astucia de viejo Vizcacha, el pendón a sus pares mitrados más conservadores, para quedarse con el lauro glorioso de haber sido el único que se animó a encarar y llamar a la Bestia por su nombre.


Mostrando lucidez, que sin duda tiene, desata un garrotazo en pleno lomo a todos los obispos que han comenzado a distanciarse de su tricornio.


Cuando el naufragio sea total, las líneas de esa declaración formal de guerra sonarán en los oídos de su “archi” que, a 55 kilómetros de la curia porteña, encabeza el grupo de obispos más conservadores, y del que se espera responda mejor que JB. El purpurabile calla, y no se anima a tomar las riendas caídas ni poner freno al bagual.


“Los “conservas” no se animaron: yo sí, porque nada tenía que perder”.


¿Y el detalle de las carmelitas? ¿Por qué diablos Bergoglio dedicaría sus cartas a las contemplativas porteñas? ¿No hay palotinos en Bs. As.? ¿No hay congregaciones, por veintenas, más afines al staff púrpura? Yo me animo a conjeturar, una vez más, una razón. Todos aman a las monjas de clausura, tan indefensas, tan pobrecitas, ¡tan monjas! Porque si la carta debía surtir efecto, y coronar religiosa, y no políticamente la intentio, la gente seria sería la encargada a tal efecto. ¡Santa Teresita, tan linda y sonriente, tan sufrida! ¿Quién diablos no ama a santa Teresita? ¡Todos la aman! ¡Más que a la doncella de Orleans! ¿Y a quien pedirle “oración y sacrificio”? ¿A los lindos de Devoto? ¡A las carmelitas muchachos, a las carmelitas!


Pero el romancero nos advierte de nuevo: Muchos que santos tragan, diablos cagan.


El purpurado usa como tema de fondo la resonancia evangélica de Mt 17, 14-21: el niño endemoniado que los apóstoles no pueden liberar, y que sólo Cristo pudo. “Esta raza de demonios no puede ser lanzada sino por la oración y el ayuno”, fulmina Cristo en el último versículo.


Eran demonios más bravos, de una especie maleva que desobedeció al mismo colegio apostólico. “Entonces se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: ¿Cómo es que nosotros no hemos podido arrojarle? Díjoles: por vuestra poca fe; porque en verdad os digo que, si tuviereis fe como un grano de mostaza, diríais a este monte: Vete de aquí allá, y se iría, y nada os sería imposible”.


Tengamos la esperanza de que, en fallando la fe de los discípulos, el mismo Cristo nos libre de nuestros demonios.

4 comentarios:

Wanderer dijo...

Muy buen análisis Teseo. Yo nunca me creí la carta y, simplemente, pensé que JB trataba de capitalizar la fuerte "movida" de laicos, diciéndoles lo que a ellos les gustaría escuchar.
Pero Ud. bucea más profundamente, y nos muestra que JB ha aprendido en la escuela de Kirchner: les roba las banderas al enemigo.
No es para extrañarse; es jesuita.

Rublev Mayer dijo...

De todas maneras, la carta es impecable,el sermón de este fin de semana debería ser la lectura de esta carta y alguna pequeña glosa explicativa. La doctrina expuesta es católica y oportunamente dicha. Desde que el Cardenal llegó a Buenos Aires jamás se expresó así. Hasta hace pocos días parecía que él consideraba este hecho como una "coyuntura legislativa", ahora -algo insólito- se expresa en los términos de la mejor teología.
No descartemos su conciencia, y él sabe que algún día se presentará ante el Señor, ésto me parece a su favor.
Repito, en los 12 años que lleva en la sede Primada jamás habló ni obró así, y este gesto ya está pesando.
Que los curas no digan sandeces este finde, que lean esta carta y ya tienen el mejor sermón posible.

Rublev Mayer

Susanita dijo...

No sé mucho de teología...pero creo que lo que escribió el Cardenal no sólo está bien dicho sino que también había que decirlo...y qué mejor que un Primado para decirlo...
Quizás si lo hubiese dicho el otro Primado,el de los 55km, lo hubiésemos tomado como de quién venía y casi nadie le hubiese prestado atención...

CP dijo...

Mi cura dijo sandeces este fin de semana. Según él, toda esta discusión es una "discusión sin importancia" que "nos imponen para distraernos de los 4 o 5 temas importantes del país".

Todavía estoy tratando de imaginar pensando cuales son los 4 o 5 temas a los cuales se refirió (nunca los mencionó)...