La Verdad



Ad primum ergo dicendum quod, licet ea quae sunt altiora hominis cognitione, non sint ab homine per rationem inquirenda, sunt tamen, a Deo revelata, suscipienda per fidem. Unde et ibidem subditur, plurima supra sensum hominum ostensa sunt tibi. Et in huiusmodi sacra doctrina consistit.

Santo Tomás, en Iª q. 1 a. 1 ad 1


Los Maitines del día 9 de septiembre nos regalan, en tres lecciones, un extracto del libro del Eclesiástico. La primera de las lecciones dice:

22 altiora te ne quaesieris et fortiora te ne scrutatus fueris ; sed quae praecepit tibi Deus illa cogita semper et in pluribus operibus eius ne fueris curiosus;
23 non est enim tibi necessarium ea quae abscondita sunt videre oculis tuis
24 in supervacuis rebus noli scrutari multipliciter et in pluribus operibus eius non eris curiosus;
25 plurima enim super sensum hominum ostensa sunt tibi;
26 multos quoque suplantavit suspicio illorum et in vanitate detinuit sensus illorum

22 No busques lo que es sobre tu capacidad, ni escudriñes aquellas cosas que exceden tus fuerzas; sino que piensa siempre en lo que te tiene mandado Dios, y no seas curioso de sus muchas obras.
23 Porque no te es necesario el ver por tus ojos los ocultos arcanos.
24 No escudriñes con ansias las cosas superfluas, ni tampoco indagues las muchas obras de Dios.
25 Porque muchas cosas se te han enseñado que sobrepujan la humana inteligencia.
26 A muchos sedujo la falsa opinión que formaron de ellas; en la vanidad detuvo ella sus sentidos.

Cabrían variadas reflexiones sobre el texto divino. Como cada uno encara por el sendero que mejor le sugiere el Espíritu, al decir de un amigo protestante mío, yo me largo a trazar el siguiente: ¿hasta que punto estoy dispuesto a torcer mi voluntad, mi inteligencia, ante la Verdad que me trasciende, ante la no-mi Verdad?

Mons. Straubinger traduce “detinuit” por detener. Es la acepción primera de “detinere”. Pero el verbo tiene una acepción mucho más tajante: impedir. Es decir, la vanidad de formarme una opinión falsa, una conjetura (suspicio) sobre la Verdad con mayúscula impide la captación, y por ende, la vivencia espiritual y afectiva de la misma.

Claro que en el trasunto de esta vida, δόξα (doxa: opinión) para los antiguos platónicos, el error está al acecho, y tan agazapado que es prácticamente imposible librarse de su zarpazo. Tarde o temprano caeré en sus garras, una vez más.

Creo que la cuestión radica en que la Verdad, por más que la haga mía, por más que la estruje y la diseque, la experimente en mis alambiques de carne, mantiene la trascendencia propia de su conversión, con su necesario referente divino. Conozco, y obro según conozco. Pero no estoy seguro de conocer ni de obrar según la Verdad total.

Y sí, parece escepticismo. Pero la vanidad de la que busco escapar parece realismo, ciencia, seguridad.

Busco de Dios, de sus verdades, mi seguridad. No es una búsqueda desinteresada. Es una búsqueda del yo crudelísima. A esta búsqueda del yo en Dios la llamo vanidad, la peor de sus especies, porque se ampara en el quaerens teológico.

Por eso quizás la insatisfacción por lo dado, por la mano generosa del Padre que me dio sus directivas en su Palabra.

Busco de Dios algo nuevo, algo que no haya pensado nadie, que alcance a cubrir mi desnudez ante él. Un vestido andrajoso, con los harapos de Dios. Y por fin, la conciencia profunda y susurrante, insalvable, de que por más que Diga “estoy con Dios”, “conozco a Dios”, eso de quien afirmo posesión y conocimiento no es Dios. Soy yo, mi opinión vanidosa, mi suspicio illorum.

Mons. Straubinger, en la nota al versículo 24, vierte:

“Queremos saber lo que Dios quiere que ignoremos y queremos ignorar lo que Él quiere que sepamos. La curiosidad indolente conduce al error, máxime cuando se trata de cosas que son superiores a nuestros sentidos y a nuestra inteligencia. Creemos comprender lo que comprendemos mal, o lo que no comprendemos. Así sucede con la mayor parte de los filósofos modernos que, a pesar de tenerse por maestros del género humano, no tienen otra suerte que la de ser refutados por sus propios discípulos. Son sepultureros que entierran a otros sepultureros”.

La esperanza de conocer y amar más la Verdad es lo único que no puede llamarse vanidad.

11 comentarios:

Martin Ellingham dijo...

Magnífica nota de Straubinger. Nos previene de querer saber lo que Dios quiere que ignoremos y jactarnos de comprender lo que comprendemos mal, o lo que no comprendemos.

Saludos.

Psique y Eros dijo...

Esa es la paradoja de la Verdad, amigo Theseus, para ser Verdad tiene que tener algo de propio y de apropiado (en el sentido de hacer propio, no de adecuado)si no, no habría verdad porque no habrían dos términos en la adecuación (como sucede en la simple aprensión). Pero lo propio, por desgracia (o por la misma naturaleza del conocimiento humano) se muestra a sí mismo "in actu signatu" y nos hace creer que pertenece a la realidad. Platón decía algo así como "pongo en palabras lo que pienso y en el mismo momento me traiciono", y muchas cosas estupendas, tan pero tan modernas, en relación a este tema, la Séptima Carta por ejemplo es sorprendente. Por todo esto siempre pensé que hay algo más fundante que la verdad o que lo que se ve en las fórmulas que pretenden transparentar la verdad y que no pertenece al ámbito cognitivo. Eso más fundante es una trascendental confianza en la realidad, que me anima, a pesar de todos los riesgos a lanzarme, salir del círculo infinito de la duda metódica, e ingenua y candorosamente poner en acto una afirmación en la realidad. Hacer que exista tal afirmación. Un tomista formalista, no esencial, notaría súbito que implica la emergencia del bonum sobre el verum, y sí, lo confieso, allí me encuentro de nuevo con Platón...

Juancho dijo...

Psique y Eros:

Eso que decís es lo que leía estos días en "Ortodoxia" de Chesterton.

Que, en último término, para que nuestra razón funcione y podamos conocer algo, tiene que haber en la base un acto de fé en la realidad. El "creo para entender" de San Agustín.

La razón no puede fundarse a sí misma.

Todo dicho con una elegancia, un buen humor y una "clase" inigualables.

Ese libro de Chesterton (y Chesterton en gral) son de los autores (como Castellani) que producen gozo al leerlos, y donde uno contempla la verdad como algo espléndido, deslumbrante, precioso.

Donde la verdad es realmente Sapiencia, sabiduría, sabor de lo que es.

Juancho.

Psique y Eros dijo...

Es así Juancho, el realismo no es ni metódico, ni crítico (por jorobar un poco con la disputa Maritain-Gilson), es realismo es ingenuo, in -genuus, no generado, no puesto ni fundado por algo al mismo nivel de la inteligencia ni de su íntimo círculo siempre "criticable" de modo reflexivo. Es muy interesante Ortega y Gasset en Ideas y Creencias, asumo casi todo lo que dice, salvo su escepticismo, que la verdad tenga el fundamento de su puesta en acto fuera de sí, no implica que en su misma línea, la relación de sus contenidos con la realidad sea infundada.

Psique y Eros dijo...

Bueno, Theseus, parece que no hay mucha gente interesada en el estatuto metafíscio de la Verdad... una pena, verdaderamente...

Teseo dijo...

Sobre su primer comentario, amigo Psique:

La emergencia del bonum sobre el verum: ¿la intencionalidad de la "inteligencia querendona"? ¿El amor de la razón?

Santo Tomás dice en la Suma, no tengo tiempo de buscar la cita: "voluntas est in intellectu".

Psique y Eros dijo...

"voluntas est in ratione in quantum sequitur apprehensionem rationis; operatio vero voluntatis pertinet ad eumdem gradum operationis potentiarum animae, sed non ad idem genus".
Es lo más parecido que pude encontrar a su citación en la Queastiones Disputatae de Anima. Creo que no, estimado, no pasa el tema por lo que una potencia pueda tener o asumir de la otra, sino simplemente por la emergencia que existe de una sobre la otra perteneciendo ambas a planos absolutamente heterogéneos, aún así comparables en tal heterogeneidad, en virtud de su mayor o menor actualidad. Un Santo Tomás, un tanto formalista de la Summa, compara el verum y el bonum, y decide que es más actual el verum porque es más universal ¿¿¿¿¡¡¡!!!??? Aún en la época en que ni me imaginaba poner en tela de juicio ningún texto de Santo Tomás me hacía tanto ruido esta afirmación que me negaba a digerirla. La universalidad, formalidad producto puro de la apropiación por parte de la inteligencia de lo real y que se muestra a sí misma in actu signato, y después tenemos la obligación de encontrarla en lo real, cuando en realidad es del modo como la inteligencia apropia el real, no del real. Tal formalidad no puede ser, en ningún caso, parámetro de medida de la actualidad de dos campos tan heterogéneos como el dinámico de la voluntad y la penetración estática del intelecto. Hay otros textos de un Santo Tomás más maduro donde la vara de la actualidad cambia y parece salirse él mismo de su camisa de fuerza.

Anónimo dijo...

Psique:

No estoy seguro si estoy siguiendo lo que quiere decir sobre el bonum y el verum. Me da la impresión de que retoma Ud. de alguna manera una tesis de Cardona ("La metafísica de la opción intelectual") en la que el realismo es más que metódico: es una opción fundamental (moral). Pero tal vez lo estoy entendiendo pésimo.

Igualmente, lo de la emergencia del bonum me hace ruido... El tema de la perfección/perfectibilidad como razón formal de bien, como raíz del magnetismo que el bien ejerce sobre la voluntad, como fuente de la apetibilidad, supone captación intelectiva previa. Luego, ¿cómo emerge el bonum del verum?

Saludos cordiales.

Anónimo dijo...

Theseus, me gustó mucho su post, pero no tengo mucho que comentar, porque la filosofía me es tan desconocida y abstrusa como la física quántica.

Lo único que puedo pensar al leerlo, es que si la Verdad es una Persona, y nos supera divinamente, nosotros nunca podremos conocerla. Cuando ella quiera, nos robará el corazón, y la amaremos (y ojalá que lo tengamos dispuesto para que nos lo robe). Creo que fue un poco la respuesta de Dios a Job, no fue una explicación, inasible e inaccesible, fue una experiencia arrebatadora de su presencia, de su realidad, de su amor.

Ahora, ojalá que, por lo menos en mi caso, alguna vez llegue a aspirar desear ser fascinada y robada por esa Verdad. Mientras tanto, no puedo hablar.

Y perdón por hablar de lo que no sé, porque nunca lo gusté. Y la única forma de saber algo, es haberlo saboreado, y haberlo gustado (en el sentido reflexivo, no de probado)

A3

Psique y Eros dijo...

Estimado Anónimo de las 20:30, no, ni siquiera leí la tesis de Cardona, aunque sí he escuchado de ella. Odio los intelectuales que juegan a las escondidas con sus fuentes, como decía Platón quieren pelear en la arena pero no quieren mostrar sus vergüenzas. Por eso ya le muestro mis cartas, dado que usted me pregunta si me guío por un autor tal, en realidad en este punto sigo a Fabro.
Bueno el tema de la semántica de la emergencia y de la mediación se lo pego aquí ya lo respondí en mi página:
«emergencia»= cualidad de una formalidad que es mediada por otra pero que la mediación no explica ni da razón de ser de la perfección de dicha cualidad. Es decir que la mediación la condiciona para ser de hecho, sin embargo no da razón de todo lo que ella es y porque no da razón de toda su realidad “emerge” sobre la mediación. Ejemplo: la posibilidad de ser libres está mediada por la cultura, sin cultura no podemos ser libres, sin embargo el ser libres no es un mero producto de la cultura, ni encuentra allí su razón última de ser, el ser libres “emerge” por sobre la cultura. Entonces decimos que la libertad es un emergente o podemos hablar de la emergencia de la libertad por sobre la cultura.

«emergencia del acto»= el acto puro no es objeto de nuestra experiencia, lo que encontramos en nuestra experiencia son realidades limitadas, la limitación del acto se da por medio de la potencia. La potencia limita al acto y media la posibilidad de su ser en concreto, limitado y finito. Sin embargo el acto emerge sobre la mediación de la potencia. La potencia tiene toda su razón de ser en relación al acto, el acto, para ser tal, necesita de la mediación de la potencia sin embargo no agota toda su realidad en tal mediación, es decir emerge por encima del puro constituirse relacional con la potencia. Ejemplo: aquí no hay ejemplo, o sirva el ejemplo de arriba de la libertad y la cultura.

Ahora volvamos a nuestro tema, que la captación intelectiva pueda ser "previa" no es índice de emergencia cualitativa=perfección, sino simplemente de mediación. El que tiene una grave deficiencia visual necesita previamente de anteojos para poder ver lo cual no indica que los anteojos emerjan cualitativamente sobre su capacidad de ver, por pobre que sea.
Que le haga ruido está bien, si lo que yo le digo es contrario a lo que siempre escuchó, es un índice de buena coherencia intelectual, ahora bien, lo único que le pido es amplitud para cotejar los argumentos, a ver si desde nuevas perspectivas dejan de hacer ruido...

Anónimo dijo...

Psique:

Me hacía ruido la palabra emergencia, pero ahora está clara su explicación.

Cordiales saludos.